Me quedé con su sonrisa de cal y esa pizca de luz que me hizo soñar de nuevo

El corazón tiene cuerdas que es mejor no hacer sonar. Charles Dickens.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Página 8. Sus orígenes

El día amaneció esplendido, casi diría que perfecto , me levanté congelada de pies a cabeza , aunque según Zachary no hacía nada de frio comparado con el que ya había hecho hace solo un mes , sería que mi temperatura corporal no aceptaba cambios. El día seguía siendo perfecto hasta que recordé que era mi primer día de clase. Me fui al armario y cogí lo primero que vi, la verdad nunca me había preocupado por esas cosas. Al final me decidí por unos pantalones vaqueros azules, una sudadera de Oxford roja y unas tenis del mismo color. Luego me recogí el pelo con una coleta, me lave la cara y bajé a desayunar. Aun me quemaba en la cabeza esa nota que esa chica misteriosa dejó en el salón y aún más las dos últimas palabras de esta. Los ojos de esa chica aparecieron esa noche en mis sueños, estaba en un lugar que jamás había visto, un pantano, era de noche y la única luz que tenía era la de la luna. Andaba por un camino que cruzaba el pantano, una sombra paso a mi lado, aceleré el paso y llegué a un pequeño parador que más bien pintado de rosas parecía pintado de ojos que me miraban, de pronto, escuché el crujir de una rama a mi espalda, pero no me volví, estaba paralizada allí en medio de la noche, parecía que el viento se había asustado conmigo, aun con el corazón desbocado sentí el suspiro más frio que había sentido nunca.
-No lo hagas
Y me desperté. El sueño había sido realmente extraño. Pero lo aislé de mi mente, al fin y al cabo había sido un sueño. Baje rápida las escaleras y entré en la cocina donde estaba mi madre haciendo el desayuno.
-Buenos días.
-Buenos días mama, ¿Hoy no trabajas? – normalmente ya estaría trabajando, cogí una manzana y me senté.
-No, me he tomado el día libre.
-Ah.
-Alex siento lo que paso ayer, sé que hay muchas cosas que no entiendes, pero estamos bien y eso es lo que importa.
-Supongo, pero no entiendo desde lo más difícil hasta lo más sencillo, como Zachary – era algo que aún no sabía – no sé qué pinta con nosotros.
-Es verdad, hasta ahora no conocías a Zachary, es un buen amigo – alguien invisible le arranco una sonrisa de su cara- es como de la familia. Antes vivíamos aquí, de hecho yo soy de aquí. Zachary fue conmigo al colegio y he pasado muchos momentos con él, así que cuando le dije que nos mudábamos aquí se ofreció a ayudarnos en todo lo que nos hiciese falta, te conoce desde que naciste, y yo a su hijo igual. Así que no te asustes si los ves más de una vez por aquí, Noam está arreglando algunas cosas que han quedado sueltas por la casa, como ayer, el coche.
-Ya me he dado cuenta de eso, respecto a Noam...mama ayer te pasaste con él ¿Lo sabes verdad? – tenía que decírselo.
-Lo sé, pero no quiero que nadie te haga daño.
-Podrías haber preguntado qué había pasado simplemente y no alterarte tanto
-Lo siento ¿vale? – Me dio un beso y volvió a evadir mis palabras, se dirigió al coche – vamos date prisa, tienes instituto.

Y así dio zanjada la conversación, pero más bien a mi parecer dio por cerrado el pasado.

1 comentario:

  1. Emma, me encanta tu historia ! :) sigue escribiendo asi y seguro qe llegaras muy lejos :) un besazo !

    ResponderEliminar