Me quedé con su sonrisa de cal y esa pizca de luz que me hizo soñar de nuevo

El corazón tiene cuerdas que es mejor no hacer sonar. Charles Dickens.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Página 6. Etapas.

A veces es sorprendente en como las cosas cambian a tu alrededor , hace apenas un abrir de ojos mi vida era perfecta , vivía en el lugar que mejor conocía , el lugar donde había nacido , donde estaba cada día al volver de la escuela con mis padres , cuando al llegar los veía abrazados , felices. Cuando me contaba esas historias que ahora echo tanto de menos , echo tantas cosas de menos , su voz , sus caricias , sus miradas de complicidad cuando hacíamos algo y no queríamos que se enterase mi madre….Mi madre …es verdad lo que dicen que cuando peor lo estás pasando más sola te encuentras, nadie parece estar dentro de tu mundo y tampoco parecen querer estarlo…algunas personas solo te preguntan el porqué de esa mirada , de ese suspiro, de ese gesto… porque les molesta todo eso …infinidad de cosas que solo son señales…gritos en silencio que solo piden una milésima de sus vidas para desahogarte. Solo eso. Es verdad lo que dicen que cuando tienes esos momentos en los que la realidad te supera , donde quisieras por encima de todas las cosas que lo que escuchaste, oíste o simplemente sentiste no fuesen ciertas , las personas que tienes alrededor solo ven un mal día , una ‘’ etapa adolescente ‘’ , una rabieta sin importancia …sin importancia ...En ese momento me di cuenta que había aprendido que somos tan egoístas que nada importa hasta que lo sientes dentro de ti , cuando lo sientes en tu piel y pareces ser invisible . Pasaron las horas rápidamente, cuando vi que el sol empezaba a jugar al escondite con la luna decidí volver a casa, caminé lentamente porque no tenía ganas de llegar, porque cada paso que daba era un paso que avanzaba en mi enfado, al empezar el camino no vi las luces del porche encendidas, por lo que pensé que mi madre estaría buscándome o durmiendo. Encendí todas las luces de la casa al ir entrando, porque aún me daba algo de repelús esa casa tan grande, al ir encendiéndolas me di cuenta de que no había nadie ni siquiera una nota que dijese'' cariño me han llamado del trabajo es una urgencia esta noche no dormiré en casa besos mama ‘‘, no ni siquiera eso, simplemente se imaginaba que yo Alexandra Domich con 17 años me las apañaría.

3 comentarios:

  1. Que historia mas bien echa , me encanta eres una buena escritora , seguiré tu historia.Un beso.

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  2. que xula la istoria , soy el primo ! tequiero !

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  3. Es increible de verdad !!

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