Me quedé con su sonrisa de cal y esa pizca de luz que me hizo soñar de nuevo

El corazón tiene cuerdas que es mejor no hacer sonar. Charles Dickens.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Página 57. Marionetas de papel

-Caly, Caly vamos despierta, no puedes hacerme esto- dije acariciándole el pelo.
Escuché una risa conocida, una risa que venía de justo detrás de nosotras. Descansé la cabeza de Caly suavemente en el suelo y me giré decidida. Allí estaba ella, con su reluciente pelo rubio y su piel de un marfil que cortaba. Mirándome, penetrando mis ojos como si de espadas se tratase. Respiré hondo, no podía pasarme de la raya ni mucho menos irritarla lo más mínimo, no podía correr el riesgo de que le pasara algo a Caly ahora que ella no podía defenderse. Me puse en pie.
-Aquí me tienes- le dije decidida.
-Ya veo, al final no eres la niñita cobarde.
-Déjala irse ya estoy yo aquí ¿no? Era lo que querías.- le rogué.
-No me digas lo que tengo que hacer, no eres nadie- me susurró al oído- Desde luego tu amiga se portó mucho mejor que tu sobre todo cuando... ya sabes- lo decía todo pausado, dando vueltas a mi alrededor, con una voz escalofriante. Tocando mi pelo, mirándome fijamente.- Delaniah se divirtió con ella.-La ira me inundó, me volví y le pegué un fuerte tortazo en la cara.
Lo siguiente ocurrió deprisa, la chica tenía sangre en la mejilla y bastó el tiempo de darse cuenta para empezar la pelea. Me empujó hacia una de las columnas dándome un fuerte golpe, intenté luchar pero el golpe me dio en la cabeza y cuando levanté la mirada una fina capa en mis ojos cortaba mi vista, me había hecho daño en los ojos. Intenté escapar varias veces a tientas pero ella aprovechando a que yo no veía nada seguía dándome golpes a diestro y siniestro. Pero paró, paró cuando la voz de Nico resonó en todo el parking.
-No la vuelvas a tocar Tara- gritó, después más golpes pero no a mí, entre ellos, gritos por parte de Tara y lamentos desgarradores de los labios de Nico. Aún más voces, voces masculinas y más gritos pero ahora solo eran de Nico, él estaba sufriendo y yo como una inútil andando a ciegas entre las columnas. Cuando recordé una clase rápida que tuve en mi antiguo instituto, para evitar los secuestros y las agresiones, recordé que cuando te dan un fuerte golpe y afecta a la vista lo mejor que puedes hacer es sentarte y esperar a que se te pase, andando lo único que consigues es darte un buen porrazo. Cuando volví a ver y pude ver la realidad de lo que estaba pasando a mi alrededor, me aterroricé.

Fue como el teatro de marionetas que te da miedo de pequeña y le coges miedo para siempre, como ese payaso al que siempre temes ver, como esa palabra que nunca quisiste escuchar. Entonces me di cuenta, de que todos me lo advirtieron, todo el mundo me lo dijo. Pero yo lo evadí, no me lo creía, para mi esa opción simplemente no existía, no era una alternativa, yo nunca le di importancia, no me lo terminé de imaginar, porque era mucho más fácil ir disfrazando los problemas en tan solo malos momentos que pasaban rápido, pero no pensé en la brisa que vendría a volver a destaparlos, todos juntos, en uno solo, ante mis ojos, mi padre.

4 comentarios:

  1. me encanta tu historia! es maravillosa >.< espero que subas mas capitulos pronto!!!!

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  2. Muchaas gracias Lore, de verdad! subiré en cuanto pueda :) Un beso!

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  3. Hola guapa!

    Quería invitarte a mi blog de historias, acabo de terminar una y estoy escribiendo otras más, me encantaría verte por ahí.

    http://iwokure.blogspot.com

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