Me quedé con su sonrisa de cal y esa pizca de luz que me hizo soñar de nuevo

El corazón tiene cuerdas que es mejor no hacer sonar. Charles Dickens.

viernes, 25 de febrero de 2011

Página 32. Me encanta

Me desperté frenética, nerviosa y no sé qué cosas más cuando Caly me echó, diría yo un cubo de agua helada encima. Miré el reloj: solo eran las 7 y cuarto de la mañana.
-¡Caly! Son las 7 – le grité levantándome de la cama.
-¡Alex! Te dije que vendría – me gritó imitando el tono con el yo le había hablado a ella.
-Ya, pero hay maneras de despertar- protesté.
-Ya, pero esta es mi manera- dijo salpicándome otra vez de agua.
-Vale, vale ¡para! Ya lo pillo- dije riéndome, pero creo que se me cambió la cara de tal forma que Caly casi se muere de la risa. Un montón de ropa más alta que yo me esperaba encima de mi escritorio. Lo señalé y miré a Caly.
-Si ya se ¡Es maravilloso!- gritó dándome una palmadita en el hombro, pero también me di cuenta de que ella iba en chándal.
-¿Y tú piensas ir así?
-Vamos a ver, te dije que la fiesta empezaba después, ¿no pretenderás irte vestida ya no? Luego nos cambiamos allí.- me explicó.
-Hola chicas – mi madre entró en la habitación con una bandeja llena de galletas y dos zumos de naranja- me quedo ¿vale?
-¡Perfecto! Cuatro ojos mejor que dos ¿verdad Alex?- , mi madre se sentó junto a Caly encima de mi cama, yo mientras me metí con toda la ropa en mi baño. Con una galleta en la boca.
Para mi suerte toda la ropa estaba combinada. Empecé con unos pantalones pegados de cuadro marrón y una camisa verde, cuando salí ambas se miraron y dijeron no a la vez. Luego siguieron más negativas y más risas con cada conjunto. Mientras me probaba uno de los últimos me dijeron:
-Alex, tu madre y yo vamos abajo un segundo
-Vale
Este último no me convencía mucho pero por probar no pasaba nada. Eran unos pantalones negros tan pegados que parecían que me iban a cortar la circulación. Un top azul eléctrico sin mangas y menos pegado al cuerpo con unas botas de tacón negras. La verdad me quedaba bastante bien. Tan impaciente estaba porque me viesen que baje las escaleras casi a saltos, pero para mi sorpresa justo en el comienzo de las escaleras estaba Noam con la caja de herramientas en la mano. Nuestras miradas apenas se rozaron ya que él se quedó mirándome de arriba a abajo.
- ¿Qué haces aquí?- le pregunté.
-Estoy arreglando unas cosillas, tu madre me llamó.
-Amm... - bajé la vista, hacia bastante que no nos veíamos.
-¿Vas a una fiesta o es que últimamente te sueles vestir así?- no no, yo no quería al Noam incordiante de vuelta.
-Tengo una fiesta en el instituto... de todas maneras si soliese vestir así tu no lo sabrías ¿verdad? No vienes mucho por aquí desde...
-¡Alex! Estas impresionante – Caly estaba en el marco de la puerta del salón. Se acercó y me hizo dar una vuelta.- guau me encanta. Esta noche te podrías llevar a cualquiera.
-Adiós – Noam salió por la puerta del jardín como un rayo.
-Eso sobraba ¿no crees Caly? - le dije.
-Lo siento... Pero mírate, es el mejor conjunto.
-Sí, me ha gustado mucho.- dije ausente mirando la puerta abierta por donde había salido Noam. Y donde ahora solo quedaba su olor.
Dos segundos después de mi bonito encuentro con Noam, me cambié de ropa, cogí mis cosas y me fui al instituto con Caly. Íbamos andando, ella escuchando música y yo ensimismada en mis pensamientos. Era curiosa la relación que tenía con Caly, por decirlo de algún modo no éramos una pareja normal. Apenas hablábamos mucho pero sin embargo pondría mi mano en el fuego apostando a que sabíamos mucho la una de la otra, este poco tiempo nos había unido de tal forma que sabíamos lo que pensábamos... siempre decíamos que teníamos simbiosis.
-Alex...- me despertó de mi mundo quitándose los auriculares.
-¿Qué?
-Me he quedado pensando- se paró.
-¿Tu?- le pregunté irónica- jaja vale pero anda y habla a la vez vamos a llegar tarde.
-Vamos, estoy en serio – al ver que me callé siguió.- no sé si preguntarte esto... pero…
-Suéltalo
-Creía que te gustaba Noam – comentó, yo miré al cielo buscando un rayo que me partiese en dos.
-Sí, yo también pero gustaba es pasado, tu misma lo has dicho. - dije cortante, más bien enfadada al recordar a Noam que con ella.
-Tienes razón vamos a llegar tarde.- susurró bajando la mirada.
A veces el instituto servía de algo.

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