Me quedé con su sonrisa de cal y esa pizca de luz que me hizo soñar de nuevo

El corazón tiene cuerdas que es mejor no hacer sonar. Charles Dickens.

viernes, 1 de octubre de 2010

Página 19. Personas

Llegamos a unos árboles donde habían hecho una hoguera, había 2 chicos y 2 chicas. Los chicos parecían tallados del mismo patrón que Nico, clones. El primero era moreno con unos ojos rasgados y marrones, el otro tenía el pelo dorado y muy revuelto, dudaba que se hubiese peinado esa noche y unos ojos verdes como los árboles que teníamos alrededor, ambos con el mismo cuerpo que Nico. Una de las chicas era Amber, que me miraba con cara de asesina en potencia, llevaba un vestido ajustado en negro, lo que Caly dijo era verdad, llamaba la atención. La otra chica era bajita y rubia, con unos ojos bastante negros.
-Esto son Jason y Minos - me señaló primero al moreno y luego al otro.- Chicos esta es Alex.
-Encantada – solo me sonrieron, probablemente estuviesen bebidos por el color de sus mejillas.
-Y esta es Taia – la chica se acercó a mí con una gran sonrisa en los labios.
-Es un placer – me tendió la mano y yo hice lo mismo. Amber ni siquiera me miró cuando todos se le quedaron mirando al saber que nos conocíamos y no nos habíamos saludado, decidí que no iba a ser como ella. Aunque estaba hablando con Jason le saludé.
-Hola Amber – se volvió hacia mí y me miro de arriba abajo.
-Hola –y volvió a la conversación.
Después de ese bonito encuentro con Amber no volvimos a hablarnos. Ella se quedó hablando con Jason animadamente y los demás nos sentamos al pie de los árboles, cerca de la hoguera para ahogar el frío. Nico se sentó conmigo, mientras los demás se sentaron enfrente de nosotros.
-Pasa de ella – me susurró Nico al oído, al verme mirar a Amber.
-Lo hago - le miré durante una pequeña fracción de segundo, antes de que Taia se dirigiese a mí.
-Alex, ¿Has visto a Caly? – me había olvidado de ella ¿Dónde estaría?
-Estuvo en mi casa esta tarde, me dijo que vendría pero es raro que no haya aparecido todavía… - estaba preocupada, no había llamado ni nada.
-Sí, es extraño. – dijo tirando una piedra al fuego, esto hizo que lloviesen chispas alrededor nuestro.
-Bueno, vamos a cambiar estas caras ¿Quién quiere algo de beber?- Nico se levantó de un salto.
Todos pedimos vasos de caramelo, tenía 18 años y mi conciencia no iba a morir por beber a espaldas de mi madre. Nico nos trajo los vasos y me lo bebí del tirón.
-¿Está bueno? – Minos me miraba riéndose al ver mi cara de asco.
-Sí, solo que quema algo al principio – empezamos a reírnos todos a la vez.
La noche paso rápido, no muy diferente pero hablamos de todo, me caían bien. Taia desapareció varias veces aunque siempre volvía con nosotros me contó que estaba en el equipo de natación con Caly y de eso se conocían , vivía en el pueblo y Minos se notaba que era el gracioso de ese pequeño grupo , era pareja de Taia , eso me sorprendió bastante porque se llevaban como perros y gatos … Caly no vino. Tenía en mente llamarla cuando llegase a casa, ya que Nico me dio su número de teléfono, pero cuando miré la hora era bastante tarde. Las 3 y media, a esa hora no era normal llamar a alguien. Las hogueras se fueron apagando poco a poco, así que decidimos irnos todos. Bajamos el camino juntos, luego Minos y Taia se fueron al pueblo en coche. Nico y yo nos fuimos andando. Amber y Jason no sabíamos dónde se habían metido por lo que no preguntamos por ellos ni nada por el estilo. Tenía el cuerpo calado hasta los huesos, el viento revolucionó mis pelos y pintó mis labios de un morado apagado. Estaba todo en silencio, pero no en un silencio que diese miedo, no. Este silencio me gustaba, solo se escuchaba el sonido del mar, los grillos y el silbido del viento haciéndole compañía a las ventanas de las casas que yacían oscuras, todos estaban descansando.
-Hace frío eh – mientras hablaba a Nico se le formó una nube en sus labios.
-Bastante – metí las manos en los bolsillos. No me las sentía, de hecho creo que pocos rincones de mi  sentía en ese momento.
-¿Te lo has pasado bien? – hablaba bajito, pero pude escucharle.
-Sí, todos son muy simpáticos…- se debió de dar cuenta del escepticismo con el que hablaba.
-¿Amber? – dio en el clavo.
-Bueno…- me hizo reír, Amber era complicada. - ¿te llevas bien con ella?
-A veces… es demasiado remilgada - ¿remilgada? ¿Se había mirado él? – eh que sé que yo también lo soy pero no tanto ¿no? – me dio un pequeño tortazo en el hombro adivinando lo que había pensado y empezó a reírse… las gotas de rocío le recorrían el pelo, parecía un actor de cine.
-Solo un poco – era la verdad, intentó mirarme con cara de enfadado, pero no lo consiguió.
-En cambio tú y Caly habéis conectado, se nota – se frotó las manos, para entrar en calor.
-Sí, me cae bastante bien, tú también te llevas bien con ella…- las veces que ella lograba no quedarse embobada.
-Si…le tengo mucho cariño – le salió una pequeña sonrisa.
-Alguna vez…- dejé la frase sin acabar, ya que él sabía a qué me refería.
-No la verdad es que no… no sé, nunca lo he pensado, es complicado. –miraba al frente con los ojos caídos.
-Deberías pensarlo – Caly me la debía.
-¿A, si? – me miró con una sonrisa de lado.
-Sí, es una de las mejores personas que he conocido. – se quedó pensativo… sabía que esta noche iba a pensar en ella.- Aquí me quedo yo. – habíamos llegado a mi casa, las luces estaban apagadas.
-Vale, duerme bien– se alejó metiendo las manos en sus bolsillos desgastados y dedicándome una amplia sonrisa.

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