Me quedé con su sonrisa de cal y esa pizca de luz que me hizo soñar de nuevo

El corazón tiene cuerdas que es mejor no hacer sonar. Charles Dickens.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Página 11 Chico Imbecil, pero Irresistible

Cuando llegué al coche no era mi madre quien conducía, para mi sorpresa era Noam. Y esta vez sí llevaba camiseta. Puse la maleta en el maletero y me monté en el asiento del copiloto, me puse el cinturón y nos dirigimos a casa.
-¿Qué tal el primer día? – me dirigió una mirada rápida, luego volvió a mirar a la carretera, tenía una mirada algo apagada.
-Muy bien, gracias – el silencio le estaba ganando la batalla - ¿Tu no estudias?
Una sonrisa se le dibujó en la cara, parece que lo que le dije le pareció gracioso.
-Terminé el instituto hace un año y me estoy tomando unas pequeñas vacaciones – su sonrisa no se perdió.
-Mmm…Oye quería hablar contigo- me giré hacia él, al menos lo que me dejó el cinturón
-Si, dime – siguió con la vista clavada en la carretera.
-Perdona a mi madre por lo de ayer.
-No pasa nada, se alteró al ver tu brecha.
-Ya, pero te trató mal y te fuiste…
-Está todo olvidado – me cortó.
-Vale.
-Bueno ¿y cuantos corazones has robado hoy? – me miró durante unos segundos.
-Robar corazones ¿yo? , no me va eso…
-Ah ¿no? Mmm yo no lo diría – empezó a reírse, este no era el Noam que conocí ayer me debería de haber equivocado.
-Amm ¿y qué dirías tú?
-Pues diría que entonces los robas sin darte cuenta – vale eso no me lo esperaba.
-Jajaja sigo diciendo que no – creo que me puse colorada.
-¿Cabezona eh?
-¿Yo? Que va – lo miré y empezamos a reírnos, vaya esta conversación hubiese sido impensable ayer.
-Hoy tu madre no come contigo, ha ido con Zachary al pueblo y llegará tarde – no me sorprendía eso, por mi cara se debió de dar cuenta.
-No te sorprende eh.
-No mucho, tampoco me molesta estar sola. – miré por la ventanilla ya estábamos llegando.
-¿Quién ha dicho que vas a estar sola? – no creía que iba a decir eso, podría compadecerse de mi diciéndome que no pasaba nada pero ¿eso? – Yo me quedo contigo, jaja ¿y esa cara?
-¿Conmigo? No gracias. – no tenía ganas de estar enfadada.
-¿No gracias? No sabes a lo que renuncias chica, de todas maneras me voy a quedar.
-Hui si me pierdo una cosa…- puse los ojos en blanco.
-¿Te habían dicho alguna vez que eres muy siesa? – ¿Y ahora de que iba?
-¿Te habían dicho alguna vez que eres insoportable?- intenté poner un tono superior pero no funcionó.
-Mmm algo parecido – su sonrisa me ponía nerviosa.
-¿Algo parecido?
-Sí, me han dicho que soy insoportablemente guapo – vale, me quede alucinando ¡Viva el egocentrismo!
-Debería estar ciega.
-¿Por qué pones por hecho que ha sido una chica? – paró el coche y se quitó el cinturón, luego me miró con unos ojos traviesos y con una sonrisa de la que tuve que apartar la mirada.
-Y lo vuelves a hacer…
-¿El que, ponerte nerviosa? – no le iba a dar el gusto.
-No, incordiar – Salí del coche dejándolo allí.
Imbécil. Incordiante. Pero el único que me había sacado una sonrisa desde que llegue.

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